Llevas muuuuchos meses sintiendo una tristeza que no es solo tuya.
La sientes en el cuerpo.
La ves en las imágenes.
Y no sabes dónde ponerla.
Sientes culpa porque sigues con tu vida,
por dormir bajo un techo, por tener comida caliente, agua...
Pero también impotencia, rabia, vergüenza
y un dolor que no sabes si tienes derecho a sentir.
Hay días en los que no puedes mirar.
Y otros en los que no puedes dejar de hacerlo,
porque ignorarlo sería como abandonarles.
Pero verlo te destroza.